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¿TODO TIEMPO PASADO FUE MEJOR?

Parceros y parceras, ustedes qué piensan, ¿que todo tiempo pasado fue mejor? Muchas veces escucho a la gente decir esto y me pone a pensar qué tantas personas en el mundo comparten esta idea.

Por qué siempre se cree que todo tiempo pasado fue mejor. ¿Se tratará de una simple nostalgia o detrás de esas palabras hay un rechazo al cambio?

Todo tiempo pasado fue mejor, y que nadie diga lo contrario

Todos hemos sido tan bien educados… bueno, no todos, pero sí casi todos. Aprendimos a obedecer, a cumplir órdenes, a no cuestionar, a seguir el “deber ser”, a comportarnos tal cual como esperan que nosotros lo hagamos.

Y eso está bien ome, qué tal que no fuera así… El problema es que nos han enseñado que solo hay una versión para todo, que hay cosas que no se pueden poner en duda, que hay preguntas socialmente correctas y preguntas incómodas. Que hay verdades irrefutables.

Cuando alguien llega a poner en duda lo establecido o busca cambiar las verdades que por años han sido un faro para la sociedad y las buenas costumbres, entramos en pánico y de una vez lo etiquetamos con un aviso de PELIGRO, zona de alto riesgo, persona no grata.

¿Por qué nos asusta el cambio? Porque es diferente a lo que estamos acostumbrados

Si alguien nos reta, nos cuestiona, pone en duda lo que sabemos, intenta cambiar las cosas a las que estamos acostumbrados, pide una explicación a una regla que por años se ha cumplido sin la queja de nadie, ¡pum!!! Le saltamos encima, lo criticamos, lo desprestigiamos.

Cuando alguien ve eso y se da cuenta de cuáles son las consecuencias de cuestionar las verdades incuestionables, se pregunta qué tanto vale la pena ir en contra de la corriente, por qué defender mis ideas y mi forma de pensar si eso implica echarse el mundo encima, ser relegado o marginado.

Nos aferramos al pasado y aseguramos que todo tiempo pasado fue mejor porque aquello que ponga en duda lo establecido y lo conocido genera incertidumbre, miedo, duda, desconfianza.

Y así, parceros, de esa forma tan sutil, es que nos convertimos en una sociedad temerosa de la diferencia. Una sociedad que no cuestiona, que come entero, que no es auténtica porque prefiere comportarse de una forma segura e ir a la fija haciendo lo que todo el mundo hace, vistiendo igual que todos, comiendo lo mismo y, lo peor, pensando lo mismo que todos.

Es increíble que a pesar de que en la naturaleza nada permanece intacto, que nuestro cuerpo cambia y que todo lo que conocemos, todo, hasta una roca cambia con el tiempo, esperemos que las normas, los estándares sociales y la forma de pensar sea la misma siempre.

Es que la juventud de ahora…

A mí me divierte mucho escuchar a gente de mi edad quejarse porque los “jóvenes de ahora” no son como los de antes: “Jum, ¿música??, eso no es música, música era el rockcito que yo escuchaba de joven”; “Es que los peladitos de ahora no saben hacer nada más que estar pegados a una pantalla”; “cuando yo era niña pensaba en muñecas, no en novios”… Aaaaayyyyyy, se me hace que ya he escuchado esas palabras antes.

30 años atrás… es que los “jóvenes de ahora” no son como los de antes: “Jum, música, eso no es música, música eran los boleros que yo escuchaba de joven”; “Es que los muchachos de ahora no saben hacer nada más que estar pegados al televisor”; “cuando yo era niña pensaba en muñecas, no en novios”.

Y también les tengo la versión de 60, 80 y 100 años atrás, pero creo que no hace falta que se las dé porque el mensaje ha quedado muy claro, ¿o no?

Y es que parceros, los “jóvenes de ahora” fueron criados por los adultos que somos nosotros, no salieron así mágicamente de la nada. Noooo, son lo que son porque los educamos basados en los valores, las creencias, las costumbres, las ideas y la disciplina o indisciplina que nosotros mismos les dimos.

No podemos pedirle al mundo que deje de avanzar

Además, ustedes se imaginan que un pelado de ahora actuara y pensara como uno de hace 30 años, hijuepucha, qué desadaptada tan verraca la que se pegaría. No, no podemos esperar que la vida permanezca estática, que los niños de hoy sean como fuimos nosotros.

Año tras año, generación tras generación siempre se repiten las mismas palabras, los mismos discursos de asombro, desilusión y nostalgia porque la juventud no es como la de antes. Es más, uno se da cuenta que está viejo cuando empieza a repetir las mismas frases que escuchábamos decir a nuestros padres.

Los jóvenes están para recordarnos que debemos cambiar, que debemos renovar aquello a lo que ya nos hemos acostumbrado. Ellos nos recuerdan que no siempre tenemos la razón, que todo en esta vida es mutable, que lo que está bien hoy no tiene por qué estarlo mañana.

Como decía mi abuelita, todo tiempo pasado fue mejor

Tenemos la manía de añorar el ayer, de extrañar lo que ya no tenemos, de desear que vuelva lo que ya pasó, de creer que el pasado siempre será mejor que el presente.

En parte, esto sucede porque los seres humanos, como una forma de autoprotección, solemos bloquear los malos momentos y vanagloriar los buenos.

Extrañamos la pareja que ya no tenemos, el trabajo al que renunciamos, la vida de la universidad, la vida del colegio, los amigos de la infancia, la música de antes, las Navidades de ayer, en fin, todo aquello que ya no hace parte de nuestro presente.

En este preciso momento muchas personas están añorando aquello que han perdido con el distanciamiento social generado por el coronavirus, pero que antes de él tampoco es que disfrutaran mucho. Hay más de un amigo huraño que cuando uno lo quería ver tocaba prender velitas para ver si se dignada a aparecer, y hoy, cuando no puede salir, sufre como si fuera el más fiestero de todos.

Con el tiempo borramos lo malo de esa relación tormentosa y solo nos quedan los bellos momentos; olvidamos a nuestro jefe tirano y añoramos estar en la oficina; decimos que nunca vamos a tener amigos como los del colegio cuando en esa época todos nos parecían falsos e inmaduros… y así sucesivamente.

Pero en serio, ¿ustedes realmente creen que todo tiempo pasado fue mejor?

Lo que sucede es que los seres humanos solemos ser inconformes, deseamos aquello que nos ya no tenemos y renegamos por lo que nos toca vivir y luego, cuando ya se ha ido, empezamos a verle solo lo bueno… Aaaaaaaaaayyyyy parceros, quién nos entiende ome.

A mí sí no me vengan con ese cuento, yo valoro el pasado, pero disfruto como nadie el presente, el ahora, la época en la que me tocó nacer, crecer, reproducirme y vivir.

Sin embargo, hay muchos parceros y parceras que viven anclados a una vida que dejaron en el pasado y que ya no existe. Esa manía les impide vivir su realidad y disfrutar del presente, de la pareja que tienen al lado, de su familia, de su trabajo, de su casa, de su vida…

Y es que el problema parceros es que vivir en el pasado entorpece los sueños, aleja a las personas y nos impide ver las bellezas y los regalazos que tenemos y que no disfrutamos por añorar lo que ya no está.

Qué fuera de la vida si todo se mantuviera estático, si las mujeres no pudieran votar o si su única misión fuera reproducirse y no poder estudiar, trabajar y ser las líderes que hoy son; si los hombres estuvieran destinados a ser los proveedores y no pudieran dedicarse al hogar y a ser padres dedicados, cariñosos y afectivos; si existiera la esclavitud, si nos matáramos en duelos callejeros, si fuera prohibido amar a quien uno quisiera… Qué me dicen parceros, ¿aún siguen pensando que todo tiempo pasado fue mejor??

Danny, pero es que a esos pelados solo les gusta perder tiempo en Tiktok

Los adultos de todas las generaciones crean (creamos) resistencia a los cambios que trae la juventud. En nuestra época nos sentíamos rebeldes e incomprendidos por nuestros padres, luego crecimos y ahora creemos que los niños no son como los de antes, que solo quieren estar en redes sociales, que ya no salen a jugar a la calle; que los jóvenes son viciosos, mañosos, que ya no quieren estudiar, que lo quieren todo fácil…

Parceros, los peladitos de ahora son unas pepas, vienen con otra mentalidad, se interesan por otras cosas. Es que vienen diseñados para afrontar los retos de la vida que les tocó, qué tal que no fuera así, no podemos esperar que sean como nosotros que nos tocó usar teléfonos de disco, el televisor de perilla y a blanco y negro; el internet que se caía cuando entraba una llamada, qué hijuepucha rabia que daba.

Así que hermanos, esos peladitos que a veces vemos como vagos tienen otro cuento en su cabeza. Obvio, como en todas las generaciones no hace falta el que sí es vago revago de verdad verdad, pero el hecho de que no hagan lo que nosotros consideramos “lo correcto” no significa que está mal.

Menchito, pero ni siquiera piensan estudiar en la universidad

Una queja constante que escucho es que los pelados no quieren estudiar, ¡¡pues es verdad!!! Es que los modelos educativos siguen siendo los mismos de hace 20, 30, 50 años.

La educación no se ha renovado, no se ha adaptado al mundo. Estos pelados tienen toda la información a un clic de distancia, aprenden solitos a programar, se vuelven expertos en redes sociales a punta de subir las fotos de sus fiestas. Ya quisieran ustedes dominar las redes como ellos lo hacen.

Yo mismo no estudié y eso fue hace ya muchos años, se imaginan cometer semejante sacrilegio en una época donde sí o sí tocaba estudiar en la universidad, mucho más si la familia tenía posibilidad de pagar una buena educación…

Y miren, aquí estoy, más feliz que un verraco, haciendo lo que me apasiona, compartiendo con ustedes el conocimiento que, de manera autodidacta, he absorbido a lo largo de mi maravillosa existencia.

¡Qué viva los nuevos vientos!!

Abrámonos a escuchar lo que suena distinto a nosotros, perdamos el miedo de defender nuestro pensamiento así sea diferente o contrario al de los demás; saquemos adelante nuestros sueños, defendamos nuestras ideas, cambiemos, mutemos.

Si ya no les gusta lo que hacen, pues busquen algo nuevo para hacer. Recuerden: naaaaada es inmutable. Que van a echar a la basura el diploma que tanto les costó, pues eso es mil veces mejor que echar a la basura sus vidas y su felicidad.

Parceros, perdamos el miedo al que piensa distinto, al que le gustan cosas que a mí no, al que es diferente… Ustedes no saben yo cómo admiro a la gente que es auténtica, y con auténtico no me refiero a una persona loca, rayada, no, auténtico es el que es capaz de ser como es sin importar lo que piensen los demás.

Por ejemplo, alguien que en esta época sea capaz de decir “me quiero dedicar a ser mamá y renuncio a mi vida profesional por convicción”; “dejo mi estabilidad económica y laboral por dedicarme a lo que realmente amo y que nada tiene que ver con lo que estudié”; “admiro a la gente que quiere emprender, pero yo soy feliz trabajando en una oficina de lunes a viernes”; “me cansé de ser el alma de la fiesta, ahora prefiero quedarme un fin de semana leyendo en mi casa” …

Parceros, no le tengamos miedo al cambio, a lo nuevo, a la realidad que estamos viviendo, a los “jóvenes de ahora”, al que piensa distinto, al que no cree en lo mismo que yo; al que es capaz de cuestionar lo establecido.

Todo tiempo pasado no fue mejor o peor, fue diferente

Si ustedes tienen pelados en sus casas estimúlenles la curiosidad, invítenlos a que cuestionen todo, conversen con ellos de lo que está pasando en el mundo; háblenles de política y de religión (temas vetados en las reuniones sociales y familiares), ayúdenlos a desarrollar un pensamiento crítico y a no comer entero.

Recuerden que nada educa más que el ejemplo, y eso no aplica solo con los hijos, aplica con los hermanos, los amigos, los vecinos, la pareja, así que la próxima vez que vean algo que los pone nerviosos porque es diferente a lo que a ustedes les gustas a lo que piensan, en lugar de defenderse o atacar a esa persona o a esa idea, escúchela, pregúntenle por su opinión, permitan que se exprese.

Yo crecí en un país donde pensar diferente era motivo para poner nerviosa a la familia y a la sociedad; donde el que cuestionaba las tradiciones o las ideas de los grandes personajes podían generar desconfianza y miedo.

Parceros, si ustedes son fieles lectores de mi blog es porque piensan distinto, porque tienen una mentalidad amplia y porque quieren un cambio en sus vidas y en el mundo, por eso, ustedes son mi esperanza para lograr ese cambio.

Así que, muchachos, la próxima vez que escuchen a alguien quejarse de los jóvenes de ahora, decir que todo tiempo pasado fue mejor, insultar al que tiene ideas o gustos diferentes, háblenles un poquito de lo que hoy les compartí.

Gracias por ser el cambio que todos deseamos ver en el mundo, esta frase no es mía, es, nada más y nada menos, de Mahatma Gandhi.

Los quiero.

Daniel Tirado / #NomadaDigital

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Comentarios (2)

Daniel entendi perfectamente lo quieres decir todo ok.. Cuantos años tienes?..Yo tengo 58 años naci en 1962,..siempre fui un rebelde,no puedo decir que lá época del 80 fue la mejor pero me diverti bastante..esta época tiene sus ventajas el mundo virtual ,las redes sociales.. el mundo se ha convertido en algo mas pequeño.. y todo esta bien..cuando tengas mi edad espero que tengas la misma opinion..todas las epocas tienen sus cosas buenas y malas,tampoco pienses que esta epoca es maravillosa..creo que lo mejor esta por venir..esta epoca dentro de muy poço também será pasado,solo tenemos que vivir y disfrutar del dia a dia..

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Exacto!

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