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¡SER FELIZ ES GRATIS!

Solemos complicarnos la vida con preocupaciones innecesarias, sabiendo lo hermosa que es, y que son precisamente esas «dificultades» que a diario nos encontramos las que nos ayudan a crecer… ¿Pero saben algo? Ser feliz es gratis! 🙂

Así es, ser feliz es gratis, es la meta, y es algo muy sencillo de lograr, si dejamos de pre-ocuparnos por bobadas que nosotros mismos agrandamos en nuestras mentes, pero que la verdad, no eran para tanto. Y para ello quise invitar a una gran amiga de Bogota, para que nos contara su historia… Y bueno, es un honor contar con sus hermosos escritos en el blog.

Ser feliz es gratis… Ser feliz es la meta!

«Hola, mi nombre es Marcela, tengo 36 años y esta historia se trata de mí conmigo misma. Siendo muy joven me casé y tuve a mis hijas, son tres, yo sé ¡un montón!

Mi vida transcurrió tranquilamente en términos generales, mi esposo es un ser increíble, mis hijas también, nunca nos ha faltado nada y aunque gran parte de mi vida me dediqué a la crianza de las niñas, en los trabajos que tuve me fue muy bien también. Este pequeño resumen para decirles que mi vida andaba bien según los estándares de nuestra sociedad, nada significativo de qué quejarme. Sin embargo, muy dentro de mí siempre había una sensación de vacío, una profunda insatisfacción…

Desde pequeña siempre sentí y creí que debía haber algo más allá de lo que nos vendían como propósito de vida. Eso de ir al colegio, luego a la universidad, casarme, tener hijos, comprar una casa, un carro y tal vez una casa de campo me aburría tanto… y qué me dicen de ser “buena” y vivir una vida “políticamente correcta”, el complemento ideal para ser un “ciudadano de bien”…

¡Aburridooooo! Eso de ir chuleando el checklist nunca me resonó.

Como se podrán imaginar, nunca fui del todo “normal” y nunca me conformé con tragarme todos esos sapos sin masticar, lo cual me generó más de un conflicto y, de manera inconsciente, la impresión de que yo estaba mal, equivocada, errada, y además desagradecida con la vida que tenía. Y era algo que no solo leía en los ojos de las personas ajenas a mi vida, sino incluso en los de mi propia familia.

Poco a poco y sin darme cuenta, hace unos años empecé a recorrer un camino muy personal, al cual le llamo “el despertar de la consciencia” (no digo que la expresión sea de mi autoría, solo que así lo llamo) y desde entonces he venido viviendo experiencias, si bien retadoras, también muy enriquecedoras, y es aquí donde convergen mi historia y el amor.

Tal vez mi principal aprendizaje de todo esto ha sido reconciliarme con quien soy y aprender a amarlo porque es maravilloso… Eso suena a slogan de campaña publicitaria emocional, pero aplicado a la práctica es un poco más profundo y complejo, aunque no por eso difícil o imposible. Esto ha sido un descubrimiento gigante para mí, porque ahora entiendo el amor como aceptar y permitir… ¿Qué? Si, ACEPTAR y PERMITIR.

Es que es algo sencillo, recuerden que ser feliz es gratis.

Pero, ¿que es aceptar? Muy simple, es observar y entender lo que hay sin juzgar, opinar o esperar, dejando a un lado las expectativas y la necesidad de controlar. Si soy capaz de aceptar, entonces permito. Mientras que permitir es abrirnos a la posibilidad de recibir lo inesperado y en lo inesperado hay infinidad de opciones.

¿Te has puesto a pensar en las muchas cosas de las que te has perdido por aferrarte a tus expectativas o prejuicios? ¿Te has puesto a pensar en las muchas cosas de las que te has perdido por querer controlar una situación, una persona o a ti misma? Bueno, yo lo hice por mucho tiempo y aún lo hago (cada vez menos), porque todo lo que tiene que ver con nuestro ser y nuestro mundo interior es un compromiso diario y constante (aunque cada vez más fácil y fluido).

Pero y ¿qué beneficio he obtenido con todo esto? Pues, la verdad, libertad y paz. Y en mi horizonte no veo regalos más valiosos que éstos. El amor por mí misma me ha permitido sentirme libre y en paz y a su vez, me ha permitido amar a los demás de manera libre y pacífica, y aunque parezca un poco místico, muchas de las cosas que no me gustaban en mí y he dejado ir, han ido desapareciendo también de quienes me rodean… ☺

Y quiero dejarte hoy dos reflexiones…

La primera es que no es necesario que pasen cosas muy tristes o dolorosas en tu vida para que decidas trabajar en tu amor propio. El solo hecho de que sientas en tu corazón la intención de buscar respuestas y vivir más feliz es razón más que suficiente para hacerlo, y la luz con la que te encontrarás dentro de ti será tan grande que hará que todo lo que hayas pasado para llegar ahí valga la pena.

La segunda es que amarte mucho puede ser la piedra angular de tu vida, porque tú eres lo más importante para ti y la única que puede sentir, pensar y actuar por ti.

Todos tenemos inseguridades, todos sentimos miedo a veces, todos tenemos baja autoestima en algunos momentos, eso también hace parte de nosotros y en la medida en que nos amemos y nos aceptemos tal cual somos, podremos sentir que esas limitaciones toman su verdadero lugar y ya no nos controlan como antes.

Por último quiero invitarte a revisar las relaciones que tienes hoy en tu vida, empezando obviamente con tu relación contigo (¿que es una creencia?). En nuestra sociedad usualmente confundimos el amor con otras cosas, como el egoísmo, los celos, la inseguridad, la sobreprotección, el control, etc. Si no te sientes libre y tranquila siendo tú misma, es probable que no sea amor el sentimiento que articula esa relación.

Pero la buena noticia es que tenemos el poder y la capacidad de replantear todas las relaciones en nuestra vida y sentirnos realmente felices con ellas (o terminarlas si definitivamente no nos aportan). Cada día que amanece es una nueva oportunidad para dejar ir lo que nos pesa y nos limita y llenarnos de amor, gozo y paz, que son nuestra verdadera esencia.

¿Porque sabes algo? Ser feliz es gratis! 🙂

Marcela Zarate.

PD: Les recomiendo este libro en ingles para el que Marce escribió esta parte, es bien especial: First Love (primer amor).

Y la pagina de Facebook de ellas, la cual me encanta su nombre: Happily Imperfect (felizmente imperfecta).

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