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¿QUÉ ES EL CAPITALISMO CONSCIENTE?

Qué más pues parceros y parceras. ¿Quién de ustedes ha escuchado hablar y sabe qué es el capitalismo consciente? ¿De qué se trata? ¿A qué les suena?

A uno le hablan de capitalismo y de una vez se le vienen a la menta imágenes de gente llena de billete, ciudades con edificios enormes, personas trabajando de sol a sol para gastar todo lo que tienen en una salida al centro comercial; bolsas y más bolsas de marcas reconocidas, una horda de personas guiadas únicamente por el dinero.

Y le hablan de consciencia y piensa en seres humanos que se preocupan por el otro, en la empatía, en la justicia, en el cuidado del medio ambiente, en todo eso que va más allá del beneficio propio y del placer inmediato… Piensa en algo trascendente.

Entonces, cómo carajos se pueden unir esas dos palabras, capitalismo + consciente, en una sola frase. Cómo pueden ir juntas representando cosas tan diferentes. ¿Es posible que convivan sin anularse la una a la otra?

Capitalismo consciente es como juntar a Trump y Greta

Al leer esas dos palabras, una al lado de la otra, pareciera que quieren unir en una fiesta a Trump con Greta Thunberg, jejejejeje, tremenda mezcla más extraña.

Pero bueno, aunque parece una mezcla de polos opuestos se trata de algo que, no solo es real, sino que está en las conversaciones de las grandes empresas y, dentro de poco, espero que esté en las conversaciones de todo el mundo.

El capitalismo consciente es reconocer que los seres humanos somos más que máquinas de producción y de consumo y que, por esa misma razón, las empresas deben dejar de tener como fin último la ganancia de dinero y empezar a pensar en propósitos que mejoren realmente las vidas de las personas, que creen valor para la sociedad y que ayuden a cuidar este planeta en lugar de seguir exprimiéndolo como locos.

Para el capitalismo consciente no todo es producir dinero

Parceros, esto es un cambio de mentalidad ni el más verraco, es volver al origen, a la esencia de los negocios. Es ir más allá del simple hecho de hacer billete y pensar en mejorar la vida de las personas y de la sociedad.

Obviamente, para poder sacar adelante esta idea y poder cumplir con su propósito una empresa debe ganar plata, pero la diferencia es que el dinero se convierte en un medio para alcanzar ese propósito y no en el único fin.

Capitalismo consciente porque el billete no lo es todo

Y es que parceros, ya era hora de ponerle un poquito de corazón a los negocios. Nos habíamos metido en una carrera insaciable de consumo y de búsqueda de dinero.

Las empresas, con tal de alcanzar sus metas y de vender más y más por el solo hecho de no perder oportunidad alguna en el mercado, pasaban por encima de los intereses y el bienestar de la gente invitándolos a endeudarse más, a comprar más, a consumir ropa de temporada que a los tres meses ya estaba rota, a cambiar obsesivamente un celular con cada lanzamiento, a generar necesidades que nos habían llevado a un consumo descontrolado.

Capitalismo consciente

Este cambio repentino de actitud no nace de la nada, nace de ver que las personas ya no tragamos entero, que hay una nueva mentalidad, que nos dimos cuenta de que estábamos arrasando los recursos naturales a una velocidad superior a su capacidad de regenerarse.

Pero este no es un término nuevo, lo que sucede es que con todo lo que trajo el coronavirus las empresas se dieron cuenta que este no era momento de pedir rendimientos, de cumplir metas, de pensar solo en ganancias y en rentabilidad, sino que debían tomar decisiones y priorizar a las personas, a su gente, entonces se volvió a hablar con fuerza de capitalismo consciente.

Danny, ¿será verdad tanta belleza eso del capitalismo consciente?

Pues bueno muchachos, aunque suene a utopía y palabrería, pensar en un capitalismo consciente sí es posible y no solo eso, sino que es absolutamente necesario. Por eso, los que no han escuchado hablar de esto prepárense porque estoy seguro que de este tema va para largo tiempo.

Y es que parceros, las empresas siempre deberían ser socialmente conscientes, pero en estos últimos meses donde la humanidad, la economía y el mercado están atravesando tiempos difíciles, las organizaciones son las llamadas a liderar una transformación social.

Lo que hemos vivido nos ha puesto a prueba como individuos y como sociedad. El mundo está pidiendo un cambio a gritos, la vida nos está diciendo que debemos dejar de hacer las cosas como antes y es allí cuando quienes tenemos una voz debemos ser multiplicadores de mensajes que contribuyan a lograr el cambio que todos queremos.

¿Y saben qué es lo mejor, parceros?  Que todos tenemos una voz. Yo tengo la gran fortuna de contar con un blog y redes sociales con una comunidad como ustedes que me siguen y me leen y que son personas buena onda y con una forma de ver la vida más profunda, pero no hace falta tener una página web o un canal de YouTube para lograrlo.

Todos tenemos quién nos escuche, tenemos amigos, hijos, familiares, socios, colaboradores, jefes… Todos podemos convertirnos en replicadores del cambio. Así de rápido como se propagó el coronavirus podemos propagar ideas valiosas que ayuden a hacer del mundo un lugar mejor para todos.

Cuatro pilares del capitalismo consciente

1. Propósito superior

Las organizaciones alineadas con el capitalismo conscientes están guiadas por unas metas que va más allá de hacer por hacer plata. La motivación que las mueve es contribuir a mejorar el bienestar de su gente y del entorno.

¿Sí pillan parceros? Hemos dejado de mirarnos el ombligo para darnos cuenta de que no estamos solos y que lo que hacemos tiene un impacto que va más allá de lo que vemos en el espejo ome.

Y no solo eso, hoy las empresas quieren inspira a otros a desarrollar y a trabajar de la misma forma porque saben que no se puede vivir como islas creyendo que los esfuerzos individuales hacen más que la unión de capacidades.

Qué belleza ome, será que por fin dejamos de remar cada uno para un lado y empezamos a camellar, ahora sí, por una sociedad más amable y más justa… ¿Ustedes qué opinan parceros? ¿Será que creemos tanta hijuepucha belleza?

Pues yo he decidido creer, yo no sé ustedes qué piensen hacer… Por ejemplo, a los emprendedores que andan por estos lados los invito a preguntar cuál es la razón verdadera y profunda por la que montaron la empresa, solo para ganar plata o porque quieren ayudar con el bienestar de la sociedad.

No está mal pensar en la plata como fin principal pero qué bonito sería si ustedes, desde lo que hacen, se preguntan cómo pueden ayudar a mejorar la vida de sus empleados, del barrio donde están ubicados, de la ciudad o de todo el país.

2. Cultura consciente

Uuuuuffff, parceros, qué bonito que suena, ojalá que de verdad haya empresas que se estén tomando en serio esto del capitalismo consciente ome.  

Sé que a muchos les pasa que no los inspira la misión y la visión de los lugares donde trabajan. Se levantan cada día para ganarse el suelo y chao, nada más. Qué triste como empresario saber que los empleados hacen lo que hacen por puro interés, que al final no les importa qué pase en la empresa mientras les llegue la quincena puntual.

Bueno, pues aunque la motivación debe venir de parte y parte, muchas empresas son las responsables de que esto suceda porque no hacen nada por darle un sentido al trabajo de su gente. Son empresas sin valores o principios, empresas sin alma, sin espíritu.

En cambio, las organizaciones que están guiadas por esta nueva filosofía tienen una fuerte cultura orientada a las personas y a los valores colaborativos en lugar de los competitivos que nos han regido hasta ahora.

¿Y cómo se logra? No basta con pegar la declaración en la puerta principal. Esto se construye desde adentro generando espacios de confianza para intercambiar ideas, opiniones y donde los empleados se sientan tratados como seres humanos y no como máquinas.

Hay tanta gente que le tiene miedo a la tecnología porque creen que van a reemplazar a los seres humanos, pero hoy que tienen seres humanos trabajando para ellos los tratan como robots…

3. Liderazgo consciente

Aaayyyy, parceros, esta sí que me gusta ome. En el capitalismo consciente el líder está al servicio de su equipo y no al revés… Este es un cambio de paradigma muy verraco porque no es solo decirlo de dientes para afuera, sino que estos compromisos deben ser reales.

Los nuevos líderes de estas empresas, además de talento y conocimiento, deben tener visión, empatía, consciencia, coherencia y deben inspirar a los demás porque son ellos los que van a movilizar el verdadero cambio.

Parceros, hoy no basta como saber mucho de algo, hoy el mundo está pidiendo humanidad. Como dicen por ahí, “el palo no está para cucharas”, el mundo no está para hablar solo de rendimiento económico, de ganar y ganar, de plata y plata cuando se ha demostrado que ha sido necesario poner la vida de los seres humanos por encima de la economía… una ha sido una decisión para nada fácil.

4. Integración de los stakeholders

Todos estamos conectados, somos una cadena, por eso, es absurdo que las empresas sigan pensando que no requieren a nadie más para crecer y que la base del éxito es la competencia.

Y es que parceros, las compañías están integradas con personas, con lo bueno y lo malo que eso trae, es decir, somos un paquete completo de emociones y de situaciones. Una empresa no puede pretender tener solo la cara amable de sus empleados y esperar que dejen en casa sus angustias, sus miedos, sus conflictos.

Tampoco significa que uno vaya a la oficina a llorar todos los días o a desquitarse con los compañeros, pero ignorar esto no mejora la situación del empleado ni favorece el cumplimiento de las metas de la empresa parceros.

Capitalismo consciente, pensar en el bienestar de los proveedores

Así como con los colaboradores, las organizaciones deben pensar en el bienestar de sus clientes, proveedores, socios, aliados y de la comunidad. Atrás van a quedar las empresas deshonestas, desligadas de su realidad o ajenas a lo que la sociedad necesita.

Cada vez son más los consumidores que sienten afinidad y prefieren marcas que defienden una bandera o propósito, que tienen un compromiso que va más allá de sus cuatro paredes, que son transparentes y humanas.

Parceros, todos debemos ser conscientes, no solo el capitalismo

Así que finalmente todo esto del capitalismo consciente es volver al origen, a la raíz de lo que somos: humanos. Podemos crear organizaciones, empresas, universidades, equipos deportivos, conglomerados, lo que queramos, pero siempre seremos un grupo de seres unidos por un mismo propósito que, por más grande y fuerte que sea, no llega a ser superior a lo que es cada uno de sus integrantes.

Y es que parceros, piensen si no es cierto que es mucho más motivante ir cada mañana a la oficina pensando en que lo que yo hago va a hacer feliz a alguien, pero feliz de verdad, no feliz solo al dueño de la empresa porque le estoy engordando el bolsillo.

Tener un propósito superior nos inspira, nos da una razón para vivir y para hacer lo que hacemos, le da sentido a eso que a veces creemos que no sirve para un carajo como responder una avalancha de correos, contestar un teléfono, atender unas mesas, cantar en un bar, vender ropa, fabricar zapatos…

Si descubrimos el verdadero sentido de lo que hacemos con nuestro trabajo va a ser mucho más fácil levantarse cada mañana o sobrevivir un domingo a las 6 de la tarde.

El consumismo también debe ser consciente

Parceros, así como las empresas tienen la capacidad y la responsabilidad de liderar este tipo de cambios, nosotros también debemos consumir de forma más consciente.

En este año muchos nos hemos dado cuenta de que tenemos más de lo que necesitamos. Hasta ahora, cuando queríamos algo simplemente lo comprábamos y si no había plata, nos endeudábamos. Lo hacíamos sin pensar si realmente lo necesitábamos o no; si nos iba a servir durante largo tiempo o si era tan solo un impulso.

Dejar de devorarnos el planeta y los recursos y de depender del dinero para ser felices está en nuestras manos, así como apoyar a las iniciativas que buscan poner al ser humano y a la naturaleza en el centro de todo en lugar del dinero.

Parceros, estos cambios no surgen por si solos, estos cambios se dan porque la gente los pide. Como consumidores tenemos la capacidad de movilizar a las empresas, ¿entonces porque no hacerlo de una forma que contribuya al bienestar de todos por igual?

Ahí les dejo la inquietud.

Se los quiere.

Daniel Tirado / #BeachMoney

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