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LA VIDA DESPUÉS DEL CORONAVIRUS

La vida después del coronavirus

Parceros y parceras, quién de ustedes tiene alguna idea de cómo será la vida después del coronavirus ome. Yo, aunque no logro imaginarme nada con certeza, sí tengo algunas perspectivas o ilusiones de lo que pueda suceder.

Les cuento que en estos días, precisamente cuando pensaba en cómo será la vida después del coronavirus, leí algo que me gustó y me puso a echar cabeza. Alguien ponía en su cuenta de Instagram que dentro de todo lo que había vivido durante la cuarentena se había dado cuenta de que siempre siempre terminamos acostumbrándonos a lo que sea por más duro o extraño que nos parezca.

Pues yo estoy totalmente de acuerdo. Estoy seguro de que al inicio de este tiempo muchos pelearon, se rasgaron las vestiduras, pasaron por momentos de desesperación, no veían la hora de salir, contaban los minutos para que acabara el distanciamiento social, etc., etc…

Lo que fue y lo que será la vida después del coronavirus

Con el paso de los días, cuando de dos semanas la cuarentena pasó a un mes, a seis semanas, a dos meses se fueron adaptando a las circunstancias y de un momento a otro empezaron a convivir con la nueva realidad sin tanto trauma ni aspaviento.

Cómo será la vida después del coronavirus

Yo sé que no todas las experiencias son iguales parceros, pero es que yo me sentí muy identificado con eso porque así me pasó a mí, yo con el tiempo me fui acostumbrando y creo que cuando todo vuelva a la “normalidad”, cuando llegue, ahora sí, la vida después del coronavirus, me costará un poco de tiempo adaptarme de nuevo a mi rutina de antes.

Así somos, animales de costumbre, y menos mal, porque no hay cosa que le haga más daño a uno que esa verraca resistencia al cambio. Queremos que todo siga igual, que las circunstancia sean la misma, que nos dejen todo tal cual como nosotros lo dispusimos.

Un virus que llegó para cambiarnos

Pero parceros, eso es imposible ome porque, aunque pretendamos tener el control de nuestra vida e intentemos evitarlo, el cambio entrará en ella y si nos reusamos a aceptarlo, vamos es a sufrir más muchachos.

Lo que debemos hacer parceros es abrirnos y empezar el cambio desde nosotros mismos de forma voluntaria y aceptar que lo que nos está pasando es real y que, por más que queramos, en ocasiones no podemos hacer nada externo para transformarlo y que lo único que podemos controlar o mejorar está más relacionado con lo que hagamos en nuestro interior.

El coronavirus nos transformó

Nadie nos avisó el año pasado que este traería tremenda sorpresa bajo el brazo. Y así son los cambios, llegan cuando menos los esperamos.

Además de cambiarnos nuestras rutinas de vida y de trabajo, a muchos les cambió sus relaciones (muchas se han fracturado), su estabilidad económica (algunos han perdido su empleo), sus sueños (adiós viaje alrededor del mundo), sus proyectos.

Entonces, más que preguntarnos cómo será la vida después del coronavirus como esperando que nos las sirvan en bandeja de plata, la pregunta que debemos hacernos todos es cómo queremos que sea nuestra vida después de que todo esto pase. Qué queremos hacer de ella, qué cambios vamos a generar para acercarnos a esa realidad que deseamos para nosotros como individuos y para el mundo en general.

Los cambios traen muchos regalos ocultos

El coronavirus también nos ha cambiado por dentro, nos ha permitido descubrir facetas nuevas, emociones desconocidas, pensamientos que antes ignorábamos. Qué forma tan bonita como nos ha retado este verraco. A todos nos ha hecho poner a prueba para renovarnos, para sobrevivir ante las nuevas circunstancias; cuántos se han visto haciendo cosas que nunca antes pensaron hacer, por ejemplo, a los que tienen negocio, inventándose nuevas maneras de llegar a sus clientes.

Por eso, antes de responder cómo será la vida después del coronavirus quiero compartirles los regalos que, para mí, llegan con los cambios:

Crecimiento personal

Cuando nos abrimos al cambio y dejamos de resistirnos a todo lo que viene con él, sin lugar a dudas algo en nosotros despierta. Es como si estuviéramos en un juego de video y para avanzar de nivel nos pusieran una prueba bien verraca, entonces, cuando la superamos ¡puuuummm!!, se abre todo un nuevo panorama de posibilidades y bonus track ante nosotros.

Nos despierta

A veces vivimos como de agache, como decimos por acá, es decir, como dejándonos llevar por los demás, sin emoción, sin decisión, sin autonomía. Somos unos entes que nos acostumbramos a todo lo que tenemos y se nos volvió paisaje. Entonces, cuando nos cambian las reglas del juego nos pegan una levantada que sí o sí, nos obliga a despertarnos del letargo de la vida que llevábamos.

Valoramos lo simple

Descubrimos que lo que antes dábamos por sentado y nos parecía que era el deber ser, no está garantizado. Que poder salir con libertad de la casa, poder ir a un restaurante a cualquier hora del día, verse con la familia y los amigos, tener el sueldo en el bolsillo y un trabajo “garantizado” no está tan garantizado como creíamos. Saber eso, en lugar de deprimirnos, nos hace ver todo con nuevos ojos y nos permite valorar más las vainas.

Nuestro cerebro se expande

El cambio nos ayuda a tener nuevas ideas y a experimentar cosas que, sí o sí, nos ayudan a evolucionar como seres humanos. Te replanteas tu vida y lo que has hecho con ella. Te planteas nuevas metas. Empiezas a revaluar todo y descubres que aquello que creías muy importante ya no lo es tanto.

Te enfrentas con tus decisiones

Empiezas a revaluar las decisiones que has tomado hasta ahora y que te han llevado a donde estás hoy. Mucha gente que se refugiaba en sus trabajos para no afrontar la realidad de su vida personal y familia se ha visto obligada a mirar de cerca aquello a lo que le estaba sacando el cuerpo y a asumir la responsabilidad de sus actos y de su vida.

Te vuelves flexible

El coronavirus ha sido como un retiro de transformación gratuito y en la casa. Nos hemos visto obligados a replantar aquello que considerábamos una verdad absoluta, entonces, de alguna manera nos hemos vuelto más humildes, aprendimos a reconocer que no nos la sabemos todas y a aceptar que no tenemos el control de nada, absolutamente nada. Ser flexible nos permitirá adaptarnos a la vida después del coronavirus con menos traumatismos y resistencia.

Nos hace más fuertes

Resistimos a cambiar o aceptar los cambios que la vida nos pone muchas veces es una muestra de inseguridad y debilidad interior. Nos da miedo no ser capaces de responder a los retos y a las cosas nuevas que nos ponen al frente.

Llevamos tanto tiempo haciendo lo mismo y lo hacemos tan bien, que por qué carajos debo hacer las cosas diferentes. Pero cuando aceptamos el cambio descubrimos que realmente sí somos fuerte, sí somos hábiles y que nuestro éxito no depende de las circunstancias sino de nosotros mismos.

Empezar de nuevo

Cada cambio, aunque inicialmente nos parezca muy duro o que es lo peor que nos ha pasado en la vida, trae algo bueno. Los cambios mueven las energías, refrescan, y esos movimientos siempre siempre son para bien.

Asuntos como terminar una relación, perder un trabajo o cambiar las condiciones de vida a las que estábamos acostumbrados nos permite replantearnos muchas cosas y transformar aquello que ya no nos gustaba pero que no éramos capaces de abandonar.

A veces nos aferramos a situaciones o personas no porque nos hagan felices, sino porque nos da miedo perder lo que ya nos es conocido… como dicen por ahí: “mejor malo conocido, que bueno por conocer”.

Ser mejores personas

Los cambios hacen que revaluemos y pongamos en duda lo que dábamos por sentado. Eso, indudablemente, nos hace ser más humildes porque dejamos de sentirnos poderosos e infalibles o que tenemos siempre la razón. Esta pequeña luz, sin lugar a dudas, nos hace más empáticos, sensibles, humildes lo que, al fin y al cambio, se traduce en ser mejores seres humanos.

Danny, pero en serio, qué va a pasar con la vida después del coronavirus

Aaayyyyyyy parceros, ni ustedes ni yo tenemos ni la más verraca idea de cómo va a ser la vida cuando volvamos a la “normalidad” si es que así se le puede llamar. Solo estoy seguro de dos cosas:

Consumir con más consciencia en la vida después del coronavirus
  • Nada podrá ser como antes, y no lo digo por los cambios obvios que traerá la nueva vida después del coronavirus como lo es distanciamiento, el uso permanente de tapabocas (me imagino yo), las restricciones de movilidad, sino porque debemos ser más responsables en la manera en que consumimos y devoramos todo lo que la madre naturaleza nos ha dado. Somos muchos consumiendo mucho, así que espero que salgamos con un poquito más de conciencia ambiental y social, necesitar menos y cuidar y disfrutar más.
  • No tenemos el control de absolutamente nada en la vida, así que yo no me desgasto en planear lo que haré cuando acabe esto. Está claro que tengo algunos proyectos, algunos planes y que hay un par de cosas que me gustaría hacer, pero parceros, creo que a todos nos quedó clarito que por más que tengamos los planes más sólidos, calculados, estructurados y desarrollados la vida puede venir muy oronda y ¡¡pum!! mandarnos todo a la hijuepucha porra.

¿Que cómo será la vida después del coronavirus? ¡Ni idea!

Así que conclusión: no hay nada más incierto como pensar qué va a pasar con nuestra vida luego de que se acabe la cuarentena. Pero saben qué parceros, yo sí espero y confío que este cambio va a traer muchas cosas buenas.

Miren, si uno se pone a hacer memoria y conoce un poco de la historia de la humanidad se da cuenta de que, como les decía al principio de este artículo, siempre después de una tragedia o de algo muy fuerte, sucede un avance social, mental y espiritual muy grande.

No sabemos cómo será la vida después del coronavirus

Una cosa muy bonita de esto parceros es que nos ha unido como humanidad y que en este momento hay mucha gente trabajando junta y sumando esfuerzos para encontrar soluciones a los retos que este verraco nos ha traído.

Mucha gente en todo el mundo está trabajando en la vacuna, otros, en pensar cómo reactivar la economía, otros, en brindar apoyo psicológico, otros en ayudar a los empresarios. Así que parceros, eso tan bonito y tan raro en nuestra época no puede ser en vano.

Eso es muestra de que hay algo más grande detrás de todo esto, y no me refiero a una mano negra que haya creado el virus ni nada de eso jejeje, sino a algo más poderoso, pero bacano, una energía diferente, un propósito común que nos unió. Con solo pensar en eso, se los juro que yo uuuuffff, siento es una confianza absoluta en la vida.

Pa´lante, que la vida después del coronavirus continúa

Parceros, así como a nivel global las naciones se preparan para la vida después del coronavirus, nosotros a nivel personal debemos hacerlo también. Lo que viene nos exige no solo responsabilidad para respetar y mantener las directrices que se impartan, sino ser conscientes, pacientes, flexibles y ser capaces de administrar emociones como el miedo y el estrés.

Es absolutamente normal que todo esto genere miedo, no faltaba más, es que no se trata de cualquier pendejadita, así que debemos aprender a reconocer nuestras emociones a aceptar que esto es un reto desconocido y a saber qué podemos hacer para tratar de llevar, en la medida de lo posible, una vida en calma.

Algo fundamental parceros es no sobre exigirse ome, no pueden forzarse a sentirse felices si no lo están, a no sentir miedo si están muertos del susto, a no temer ante el futuro incierto al que estamos expuestos si así lo sienten.

Así que no pretendan ser superpoderosos, esto, lo único que va a generarles, es más ansiedad y frustración.

Mal de muchos, consuelo de tontos, pero consuelo al fin y al cabo

Dicen que “mal de muchos, consuelo de tontos” y puede ser verdad, porque algo que genera cierto alivio es saber que no estamos solos en esto, que todo el mundo (literal) está en las mismas, que todos somos aprendices, que nadie tiene ni la más verraca idea de cómo carajos vamos a estar de aquí a un año, ni siquiera a un año, de aquí a dos semanas.

Así que no somos los únicos con miedo a lo que viene. Lo bueno es que en países de América Latina tenemos la fortuna de aprender de China y de los países europeos que van delante de nosotros con este tema. La experiencia de ellos, sin duda alguna, nos ha servido y nos servirá para salir de esta de una forma más acertada.

Parceros, agárrense de esas cosas que los hacen felices y que los ayudan: de la meditación, del yoga, del deporte, de estar con sus hijos, de leer. Esta es una época para cuidarnos y cuidarnos no solo físicamente, sino también para cuidar nuestro espíritu. Una época para tratarnos bonito, con dulzura y con amor.

Debemos estar fuertes internamente porque, a pesar de sentir miedo y de respetar ese sentimiento, debemos actuar, avanzar y seguir adelante porque la vida no se acabó, solo cambió.

Un abrazo parceritos. Recuerden que estamos juntos en esto.

Daniel Tirado / #NomadaDigital

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