Saltar al contenido

¿LA UNIVERSIDAD TE GARANTIZA EL ÉXITO?

Parceros, ustedes qué creen ¿la universidad garantiza el éxito? Esta pregunta ha sido objeto de múltiples debates en los últimos años y las respuestas son poco concluyentes. Por un lado, el bando de los académicos dice que sí. Que la universidad es fundamental para alcanzar nuestras metas y objetivos de vida. Por otro lado, el bando de los empíricos y vivenciales dice que no. Que la universidad en este tiempo no es fundamental para tener éxito y mucho menos es garantía de encontrar un buen empleo. ¿Ustedes qué opinan?

La respuesta parece no ser nada fácil. Yo por ejemplo he conocido profesionales con las mejores calificaciones que se han quedado varados buscando un empleo acorde a sus conocimientos. Personas con especializaciones, maestrías, y doctorados que apenas ganan un poco más que un panadero, electricista o mecánico. Paralelamente, también he conocido muchísimas personas sin estudios universitarios que decidieron emprender y tuvieron éxito con sus negocios, marcas y proyectos. Sin embargo, no nos vamos a engañar: éxitos y fracasos hay en los dos bandos. Acá no se trata de juzgar a unos y exaltar a otros. No obstante, de acuerdo a mi propia experiencia y a lo que he podido aprender en toda mi carrera como emprendedor, puedo decir que la universidad no garantiza el éxito y les voy a explicar mis razones.

Nuestro sistema educativo destruye la creatividad

Esta es una de mis principales críticas al sistema educativo parceros y cada día me doy cuenta más de ello. Desde pequeños nos programan para competir en un sistema basado en calificaciones. No importa cuáles sean tus habilidades, gustos, o talentos. Todos debemos presentar un mismo examen a final de año para ver si estamos «calificados» para avanzar de curso. Nuestras habilidades, en vez de ser potenciadas, son reprimidas en un modelo educativo homogéneo y poco diverso. Respecto a lo anterior, el gran físico Albert Einstein solía decir:

«Todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil»

Nada más claro para ilustrar mi posición muchachones. Este modelo educativo basado en competencias homogéneas produce humanos sin creatividad. Humanos que solo cumplen órdenes y obedecen. Lo anterior genera lo que yo llamo la burbuja del estudiante eterno. El sistema educativo está tan alejado de la realidad del mundo que a los estudiantes simplemente les da miedo enfrentar la vida real. ¿Por qué sucede esto? Porque el sistema educativo está basado en competencias teóricas sin un componente práctico fuerte.

El sistema educativo crea una burbuja de un mundo ideal que no existe y por esa razón muchos estudiantes universitarios se estrellan con la realidad después de que terminan sus carreras. Los educaron en conocimientos teóricos, pero nunca les enseñaron cómo enfrentar el mundo laboral. ¿De qué nos sirve memorizar las tablas de multiplicar solo por pasar la materia? ¿No sería más efectivo ponerle al estudiante un problema práctico en el que use las tablas de multiplicar para que así vea cómo las puede usar en la realidad? Ay parceros ome, sé que sueno muy utópico, pero eso es lo que creo.

La burbuja del estudiante eterno

Parceros, no me malinterpreten, ir a la universidad no está mal. Pero pregúntense una cosa ¿de qué sirve pasar los mejores años de nuestras vidas acumulando títulos de pregrados, especializaciones, maestrías, doctorados, y postdoctorados? Hacer una carrera educativa desde primero de primaria hasta un doctorado nos puede llevar hasta 30 años de nuestras vidas. ¿Vale la pena? La sociedad actual sufre el síndrome de la acumulación de títulos. Hace treinta años nuestros padres consiguieron un buen empleo tan solo con un bachiller. A medida que pasaron los años empezaron a exigir pregrado, después maestría, y ahora doctorado. ¿Hasta dónde vamos a llegar?

A mi parecer, en este sistema desperdiciamos mucho tiempo de valor, sobre todo porque no debemos confundir estudiar con ir a la universidad, ni conocimiento con logros académicos. ¡Y hey! Por suerte personas como Elon Musk en Tesla y Tim Coook en Apple se están dando cuenta rapidamente de esto. En ambas compañías los procesos de selección son prácticos. En vez de pedir títulos universitarios, a los aspirantes les hacen una prueba que consiste en resolver un problema práctico. Tenga el aspirante doctorado o título de bachiller. Espero que con esta nueva generación lleguen empresarios que deseen seguir estos grandes pasos.

Es que precisamente esa es otra de las grandes falacias del sistema educativo. Hacernos creer que estudiar es encerrarnos en un salón ocho horas al día cinco días de la semana. ¿Y dónde quedó la curiosidad, la investigación, y la creatividad propias? Yo me resisto a creer que el conocimiento es papel impreso. El conocimiento es vida, experiencias, fracasos, tropiezos. Ese es el verdadero sustento de la experiencia humana. No acumular conceptos y teorías sin ningún motivo claro. Piensen solamente en esto. Pasamos gran parte de nuestra juventud estudiando, para salir en la mediana edad al mundo laboral y pasar la otra mitad de nuestras vidas trabajando.

La emoción del conocimiento

«Mi educación fue muy buena hasta que el colegio me la interrumpió»

George Bernard Shaw

Habiendo leído hasta este punto parceros, háganse esta pregunta con el corazón en la mano. ¿Realmente la universidad garantiza el éxito? Y dejemos algo claro de una buena vez. El éxito no es tener dinero. Es llevar una vida acorde a lo que creemos, pensamos, y sentimos. Es un equilibrio perfecto entre el querer y el hacer. Querer lo que hacemos y hacer lo que queremos.

El sistema educativo nos enseña, claro que sí, pero nos enseña fechas por memorizar, escenarios idílicos de sociedad, y el valor de la obediencia. Y ojo, mi crítica no está dirigida hacia el conocimiento, pues yo mismo soy un gran lector, una persona que siempre está investigando, aprendiendo, preguntando. Mi crítica está dirigida hacia nuestro sistema educativo que le quita toda la emoción al proceso de conocer, de investigar y de indagar por nuevas cosas.

Nos enseñaron que aprender era leerse un mamotreto de 500 páginas y no salir a la vida y ver cómo se comportan las personas, la naturaleza, los animales. Nos enseñaron a obedecer, a nunca mirar más allá de nuestras narices. Parceros, el emprendedor exitoso rompe paradigmas, no da nada por sentado e investiga cómo funciona las cosas para hacerlas mejor después. Por esa misma razón siempre he creído que el emprendimiento es un conocimiento práctico aplicado a la realidad de forma creativa.

Y si, sé que todo esto puede sonar un poco fuerte hacia el sistema educativo, y de verdad espero que entiendan mi punto y no se sientan ofendidos, ya que lo que comparto aquí lo escribo con todo el amor… pero es que parceros, para mí este sistema tradicional de educación hay que mandarlo a recoger pero yaaa…. Estamos perdiendo a los que tienen grandes ideas, a los que piensan más allá del mapa, a los que sueñan reinventar las cosas, solo por este verraco sistema que lava nuestros cerebros y nos dice que naada puede ser diferente.

Por suerte, existen ya países que poco a poco se dan cuenta de la grave falla educacional y ahora están implementando un sistema diferente ¡que ni horarios exige! Sueño con que así como se expandió esta verraca pandemia, se expanda así de rápido un nuevo sistema que de verdad permita explorar todo nuestro potencial. Y sí… aunque soy un buen soñador, esta la veo difícil.

También te puede interesar: ¿Estoy listo para emprender?

Inteligencia académica vs Inteligencia emocional

En consecuencia, desde hace algunos años vengo haciendo una diferenciación tajante entre inteligencia emocional e inteligencia académica. Cuando una persona me dice sobre otra: «uy, viejo Danny, fulanito es tan inteligente» yo suelo responderle: ¿»académica o emocionalmente»? Porque ambas cosas son totalmente diferentes. Por eso mismo tener dinero no es sinónimo de éxito parceros. Hay personas tapadas en billete que viven deprimidas, angustiadas, y llenas de conflictos con sus familiares, amigos y pareja.

¿En la universidad nos enseñan inteligencia emocional? Para nada. ¿Nos enseñan a tener éxito en la vida al construir relaciones empáticas, respetuosas, y éticas con los demás? Me temo que no. Déjenme decirles algo muy importante en lo que creo: el conocimiento no es solo teórico y la inteligencia no es solo académica. La mejor universidad que los seres humanos podemos tener es la vida cotidiana, con sus derrotas, tristezas, altibajos y victorias.

¿Si la universidad no te garantiza el éxito, qué lo garantiza?

Me temo que los voy a decepcionar, pero nada garantiza el éxito muchachones. Porque como les contaba en un articulo anterior, el éxito no es un destino, sino un proceso. El éxito no es la cima de la montaña sino cada paso que damos en el ascenso. El éxito es un aprendizaje diario y un proceso de reflexión constante. ¿Para vivir ese proceso es necesario ir a la universidad? No necesariamente. Sin embargo, aunque la universidad no garantice el éxito tampoco te aleja de él. Cada persona vive procesos diferentes y yo no soy quién para decir qué funciona y qué no.

Danny, pero por ejemplo una persona que quiera ser médico sí necesita ir a la universidad.

Esa es la otra cara de la moneda parceros. Hay profesiones que sí requieren que nuestra formación sea académica porque es la única forma de lograr esos sueños. Imaginen un cirujano sin conocimientos universitarios o un ingeniero que no sepa las leyes de la termodinámica y construya un puente que se puede caer a los veinte días jeje.

Yo no quiero que me malinterpreten, el conocimiento académico es importante en muchas ocasiones; sin embargo, eso no nos define tampoco como personas. O ustedes no han escuchado esa frase alguna vez que mucha gente repite: «ese médico me atendió tan mal, ni siquiera me preguntó cómo estaba» A eso me refiero yo con diferenciar inteligencia emocional de inteligencia académica. No con la intención de desmeritar a las personas que se han esforzado por estudiar y construir una carrera profesional.

Al final de cuentas, todos vivimos procesos distintos y lo que a unos les puede parecer el camino correcto a otros no. Ir a la universidad o no depende más de nuestras propias convicciones y sueños. Claro, si nuestros sueños requieren un grado de especialización como salvar vidas, construir carreteras, redes eléctricas para ciudades enteras o defender a una persona delante de un juez la universidad sí será indispensable.

La universidad puede ser la mejor etapa de la vida…

Parceros, algo que sí le rescato mucho a la universidad son las relaciones que uno puede hacer allí. Yo creo que ese sí es el verdadero sentido de ir a la universidad. Los amigos que uno pueda hacer y las experiencias que uno pueda vivir en ella son invaluables. Uno es joven, tiene sueños por delante, y quiere experimentar miles de cosas que la universidad puede facilitar. En ese sentido, ir a la universidad sí es muy parecido a mi idea de que el conocimiento se encuentra en la vida.

La experiencia de ir a la universidad es una etapa que le ha marcado la vida a muchas personas, y conozco quienes no se arrepienten ni se arrepentirán ¡y eso también es maravilloso! Pero ojo, no nos podemos quedar ahí muchachones… La vida sigue y muchas más experiencias llaman a nuestra puerta cada día.

La universidad, el desempleo y la frustración

Ayyayayyy parceros, esta parte sí que es cruda y real… Cuando un profesional termina sus ciclos de estudio, desea encontrar un buen trabajo que supla toda la inversión en dinero y tiempo que realizó. No obstante, se encuentra con que el mundo real es más complejo de lo que sus profesores le dijeron en clases y empieza un periodo de frustración (claro está, si no consigue un empleo rápido o acorde a sus competencias). Es que según la revista Dinero, el porcentaje de desempleo en profesionales universitarios para el 2018 en Colombia era de un 17,7%, ¡es decir que cerca de 3.400.000 jóvenes no tenían empleo habiendo estudiado una carrera!

Es que en las universidades nos vendieron tan bien el cuento de que un título era sinónimo de seguridad y estabilidad laboral que todos terminamos comprándolo. Paralelamente, si un profesional universitario logra conseguir un trabajo estable, se da cuenta, al cabo del tiempo, que la mayoría de cosas que le enseñaron en la universidad no las está aplicando. Inclusive, puede llegar a sentir que su trabajo lo podría hacer una persona con menos preparación. ¿Les ha pasado?

Y con esto tiene que ver mi otra gran crítica al sistema educativo. A los estudiantes les suelen decir que su carrera tiene muchas oportunidades, mucho futuro laboral, y muchísima demanda. Creando expectativas demasiado altas que casi siempre terminan en frustración. Tanto económica como emocional. Yo siento que la educación universitaria vende unas expectativas muy altas que en la mayoría de casos no logran cumplirse.

Emprender vs ir a la universidad

Muchachones, no es que yo crea que los profesionales universitarios no puedan emprender, de hecho, muchos lo están empezando a hacer cada vez más en la actualidad al no encontrar empleo. Sin embargo, hay algo que diferencia sustancialmente el proceso ir a la universidad y el proceso de emprender ¿saben cuál es?

En el proceso de emprender uno aprende algo muy importante que se llama tolerancia al fracaso y a la frustración parceros. La vida del emprendedor es un constante aprendizaje en este aspecto porque emprender no es lineal. Detrás de un gran éxito los emprendedores llevamos a cuestas cientos de derrotas y miles de rechazos.

Desde el primer momento en que una persona decide tomar el bello camino de emprender se dará cuenta de que la realidad allá afuera es dura. De que solo se mantendrán en píe aquellos que tengan determinación y fuerza de voluntad. Entre los emprendedores y el mundo real no hay burbujas de por medio. Desde el primer instante en que ponemos un pie en el exterior nos miramos de frente con la vida tal y como es. En contraposición al sistema educativo, creo que el gran valor de emprender es que nos despoja de expectativas muy altas y nos enseña que el fracaso y la frustración son pan de cada día.

Ir a la universidad no es indispensable para hacer los sueños realidad… claro, depende de tus sueños.

Parceros, hoy solo quería contarles que ir a la universidad no es indispensable para hacer sus sueños realidad. Claro, dependiendo de nuestros sueños, pero si tenemos metas, objetivos, y una visión clara de qué es lo que queremos en la vida nada nos va a detener. La universidad no garantiza el éxito, lo que garantiza el éxito es la disciplina, la motivación, y la determinación para no desistir ante los peores fracasos. Recuerden que son más lo que desisten de sus objetivos de vida que los que persisten en ellos. Espero que ustedes sean de los segundos.

¿Qué piensan ustedes parceros? Esta ha sido mi experiencia y espero que les sea de utilidad si han tenido dudas al respecto. Yo sé que todos transitamos caminos diferentes y cada uno tendrá su propio camino que recorrer y sus propios aprendizajes. ¿Cuál ha sido su experiencia?

Ey, muchachones, se les quiere mucho y espero no haber herido susceptibilidades. Siempre les escribo desde el corazón y con todo el amor del mundo.

Un abrazo gigante.

Daniel Tirado / #BeachMoney

Comunidad de nómadas digitales: trading, Forex, bitcoin, criptomonedas y todo lo que sean negocios por internet y emprendimiento online.

PD: ¡sígueme también en “mi canal de Youtube” donde explico todo con más profundidad!

Comparte y ayuda a otros: